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Premios Princesa de Asturias

02/06/2010

Apoyos a la candidatura de David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica

Extractos de algunas de las cartas de apoyo a la candidatura de David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica:

Eric R. Kandel, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2000:

“En las contribuciones individuales de Julius, Minke y Watkins, cada uno de ellos ha descubierto distintos mecanismos constituyentes que conjuntamente contribuyen a nuestra comprensión de los sentidos y del dolor. Estos descubrimientos, novedosos y radicales, conllevan unas estrategias completamente nuevas para tratar los síndromes de dolor persistente o crónico.
 (...)
En resumen, estas tres contribuciones noveles han cambiado completamente nuestra visión de la sensación de dolor. Por lo tanto, apoyo de forma contundente y con entusiasmo la candidatura conjunta de David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins para el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y los considero unos candidatos excepcionales”.

Erwing Neher, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 1991:

“El doctor Minke ha descubierto el primer miembro de una familia de canales iónicos que resultaron ser de una importancia excepcional para un buen número de procesos que regulan el cuerpo humano. David Julius demostró que algunos de los miembros de dicha familia pueden, de hecho, sentir el calor, el frío y el dolor. Finalmente, Linda Watkins, reveló una red de regulación que implica a las células de la glía y los receptores opióides, que resulta ser esencial para entender el complejo sistema de señales que subyacen en nuestra percepción del dolor. Juntamente, los tres candidatos abrieron un nuevo capítulo en el conocimiento molecular de las sensaciones, en general, y del dolor, en particular. Varias compañías farmacológicas están actualmente en el proceso de desarrollar nuevas drogas que alivian el dolor a base de los descubrimientos de estos científicos.

Considero muy prometedores las posibilidades de aplicación de este trabajo para mejorar las condiciones de vida de la humanidad”.

Ada E. Yonath, Premio Nobel de Química 2009:

“Quisiera expresar mi apoyo para la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los profesores David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins, quienes, de forma conjunta, allanaron el terreno para un mayor entendimiento del procesamiento sensorial, incluido el dolor.
(...)
Han estudiado tres sistemas distintos de receptores y canales en diferentes sistemas vivos, o sea en mamíferos, plantas e insectos, y han sugerido formas de correlacionar sus descubrimientos con el dolor. Es bien conocido que el dolor crónico se considera un problema de magnitud epidémica que afecta a la sociedad en su conjunto. Así que, sus descubrimientos son de un significado enorme. Además, son muy prometedores las posibilidades de aplicación de su trabajo para el beneficio de la humanidad.

Para concluir, los descubrimientos conjuntos de los tres contribuyeron, en tres aspectos distintos, de forma significativa, a nuestra comprensión de los sentidos del dolor, y, por lo tanto, sus descubrimientos proporcionan estrategias noveles para el tratamiento de los síndromes de dolor persistente”.

Paul Greengard, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2000:

“Estos científicos han descubierto mecanismos que proporcionan una mayor comprensión del procesamiento de los sentidos, especialmente en el área del dolor. La investigación de Baruch Minke sobre la fototransducción y la visión en las moscas de la fruta dio como resultado su identificación y caracterización de un nuevo tipo de canal iónico que denominó Transient Receptor Potential (TRP) [Potencial Receptor Transitoria]. Descubrió el papel que los canales iónicos TRP juegan en la señalización sensorial, desvelando que la activación de la enzima fosfolipase C (PLC) juega un papel central en la modulación de la actividad del canal TRP.
(…)
David Julius es pionero en el análisis molecular de la nocicepción y del dolor. En particular, su identificación de los canales iónicos TRPV 1 sensibles a la temperatura, una subfamilia de las canales TRP, representa un avance importantísimo en el estudio de la termosensación, la nocicepción y el dolor. Sus estudios han tenido un gran impacto en el esclarecimiento de las vías que contribuyen al dolor agudo y crónico.
(…)
La investigación de Linda Watkins se centra en la glía, unas células no neuronales que actualmente son reconocidas como claves en los estados de dolor patológico, como ocurre después del daño neuronal. Descubrió que la clase más clínicamente relevante de los opiáceos activa las células de la glía, haciendo que liberen sustancias neuroexcitatorias que suprimen los efectos de supresión del dolor de los opiáceos; potencian el desarrollo de la tolerancia, la dependencia y el síndrome de abstinencia de los opiáceos; aumentan las recompensas asociadas con el abuso de las drogas y fomentan la depresión respiratoria.
(…)
En resumen, los descubrimientos de Baruch Minke, David Julius y Linda Watkins han contribuido de forma significativa al conocimiento de los mecanismos del dolor y han presentado emocionantes estrategias nuevas para el tratamiento de los síndromes de dolor persistente o crónico”.

Richard Axel, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2004:

“El trabajo de David Julius se caracteriza por una elegante serie de contribuciones fundamentales tanto sobre la genética como sobre la neurociencia, que han mejorado hondamente nuestros conocimientos de los mecanismos periféricos de la percepción del dolor.
(…)
 En su trabajo inicial, David aprovechó la sensibilidad exquisita que presentamos a la capsaicina, el componente activo en las guindillas, para clonar un receptor que se expresa en los terminales de las neuronas sensorial nociceptivas. Este receptor responde no sólo a la capsaicina, pero también a los protones y el calor nocivo, mediadores en el comportamiento relacionado con el dolor. Eso llevó a David a buscar otros miembros de esta familia de genes receptores, TRP, que responden al frío, a las sustancias químicas nocivas y al daño de los tejidos. A través de una serie de elegantes experimentos genéticos, ha demostrado un papel para estos receptores en la mediación del dolor en respuesta a los estímulos físicos y químicos nocivos. Su creativo y riguroso caudal experimental ha conducido a una comprensión perspicaz de amplio significado tanto básico como clínico”.

Roderick MacKinnon, Premio Nobel de Química 2003:

“David Julius ha sido pionero en el campo de la somatosensación y en particular en el de la percepción sensorial del calor y el frío. Su trabajo tiene implicaciones médicas de gran alcance, ya que da lugar a la primera comprensión mecanicista de la percepción sensorial nociva (la que produce el dolor).

Ha identificado los canales iónicos de potencial receptor transitorio (TRP) como las dianas de la percepción sensorial. Mostró por primera vez que el TRPV1 es la diana de la capsaicina, el componente activo de las guindillas. A continuación, mostró que el TRPV1 está presente en las fibras nerviosas sensoriales y que se activa cuando la temperatura se eleva por encima de un umbral. Finalmente, mostró que los ratones con carencia del TRPV1 exhiben una sensibilidad reducida al estímulo de calor nocivo. De modo paralelo, el profesor Julius clonó el receptor de mentol, TRPM8, y mostró que es responsable de la sensación de temperatura fría”.

Extractos de algunas de las cartas de apoyo a la candidatura de David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica:

Eric R. Kandel, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2000:

“En las contribuciones individuales de Julius, Minke y Watkins, cada uno de ellos ha descubierto distintos mecanismos constituyentes que conjuntamente contribuyen a nuestra comprensión de los sentidos y del dolor. Estos descubrimientos, novedosos y radicales, conllevan unas estrategias completamente nuevas para tratar los síndromes de dolor persistente o crónico.
 (...)
En resumen, estas tres contribuciones noveles han cambiado completamente nuestra visión de la sensación de dolor. Por lo tanto, apoyo de forma contundente y con entusiasmo la candidatura conjunta de David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins para el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y los considero unos candidatos excepcionales”.

Erwing Neher, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 1991:

“El doctor Minke ha descubierto el primer miembro de una familia de canales iónicos que resultaron ser de una importancia excepcional para un buen número de procesos que regulan el cuerpo humano. David Julius demostró que algunos de los miembros de dicha familia pueden, de hecho, sentir el calor, el frío y el dolor. Finalmente, Linda Watkins, reveló una red de regulación que implica a las células de la glía y los receptores opióides, que resulta ser esencial para entender el complejo sistema de señales que subyacen en nuestra percepción del dolor. Juntamente, los tres candidatos abrieron un nuevo capítulo en el conocimiento molecular de las sensaciones, en general, y del dolor, en particular. Varias compañías farmacológicas están actualmente en el proceso de desarrollar nuevas drogas que alivian el dolor a base de los descubrimientos de estos científicos.

Considero muy prometedores las posibilidades de aplicación de este trabajo para mejorar las condiciones de vida de la humanidad”.

Ada E. Yonath, Premio Nobel de Química 2009:

“Quisiera expresar mi apoyo para la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los profesores David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins, quienes, de forma conjunta, allanaron el terreno para un mayor entendimiento del procesamiento sensorial, incluido el dolor.
(...)
Han estudiado tres sistemas distintos de receptores y canales en diferentes sistemas vivos, o sea en mamíferos, plantas e insectos, y han sugerido formas de correlacionar sus descubrimientos con el dolor. Es bien conocido que el dolor crónico se considera un problema de magnitud epidémica que afecta a la sociedad en su conjunto. Así que, sus descubrimientos son de un significado enorme. Además, son muy prometedores las posibilidades de aplicación de su trabajo para el beneficio de la humanidad.

Para concluir, los descubrimientos conjuntos de los tres contribuyeron, en tres aspectos distintos, de forma significativa, a nuestra comprensión de los sentidos del dolor, y, por lo tanto, sus descubrimientos proporcionan estrategias noveles para el tratamiento de los síndromes de dolor persistente”.

Paul Greengard, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2000:

“Estos científicos han descubierto mecanismos que proporcionan una mayor comprensión del procesamiento de los sentidos, especialmente en el área del dolor. La investigación de Baruch Minke sobre la fototransducción y la visión en las moscas de la fruta dio como resultado su identificación y caracterización de un nuevo tipo de canal iónico que denominó Transient Receptor Potential (TRP) [Potencial Receptor Transitoria]. Descubrió el papel que los canales iónicos TRP juegan en la señalización sensorial, desvelando que la activación de la enzima fosfolipase C (PLC) juega un papel central en la modulación de la actividad del canal TRP.
(…)
David Julius es pionero en el análisis molecular de la nocicepción y del dolor. En particular, su identificación de los canales iónicos TRPV 1 sensibles a la temperatura, una subfamilia de las canales TRP, representa un avance importantísimo en el estudio de la termosensación, la nocicepción y el dolor. Sus estudios han tenido un gran impacto en el esclarecimiento de las vías que contribuyen al dolor agudo y crónico.
(…)
La investigación de Linda Watkins se centra en la glía, unas células no neuronales que actualmente son reconocidas como claves en los estados de dolor patológico, como ocurre después del daño neuronal. Descubrió que la clase más clínicamente relevante de los opiáceos activa las células de la glía, haciendo que liberen sustancias neuroexcitatorias que suprimen los efectos de supresión del dolor de los opiáceos; potencian el desarrollo de la tolerancia, la dependencia y el síndrome de abstinencia de los opiáceos; aumentan las recompensas asociadas con el abuso de las drogas y fomentan la depresión respiratoria.
(…)
En resumen, los descubrimientos de Baruch Minke, David Julius y Linda Watkins han contribuido de forma significativa al conocimiento de los mecanismos del dolor y han presentado emocionantes estrategias nuevas para el tratamiento de los síndromes de dolor persistente o crónico”.

Richard Axel, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2004:

“El trabajo de David Julius se caracteriza por una elegante serie de contribuciones fundamentales tanto sobre la genética como sobre la neurociencia, que han mejorado hondamente nuestros conocimientos de los mecanismos periféricos de la percepción del dolor.
(…)
 En su trabajo inicial, David aprovechó la sensibilidad exquisita que presentamos a la capsaicina, el componente activo en las guindillas, para clonar un receptor que se expresa en los terminales de las neuronas sensorial nociceptivas. Este receptor responde no sólo a la capsaicina, pero también a los protones y el calor nocivo, mediadores en el comportamiento relacionado con el dolor. Eso llevó a David a buscar otros miembros de esta familia de genes receptores, TRP, que responden al frío, a las sustancias químicas nocivas y al daño de los tejidos. A través de una serie de elegantes experimentos genéticos, ha demostrado un papel para estos receptores en la mediación del dolor en respuesta a los estímulos físicos y químicos nocivos. Su creativo y riguroso caudal experimental ha conducido a una comprensión perspicaz de amplio significado tanto básico como clínico”.

Roderick MacKinnon, Premio Nobel de Química 2003:

“David Julius ha sido pionero en el campo de la somatosensación y en particular en el de la percepción sensorial del calor y el frío. Su trabajo tiene implicaciones médicas de gran alcance, ya que da lugar a la primera comprensión mecanicista de la percepción sensorial nociva (la que produce el dolor).

Ha identificado los canales iónicos de potencial receptor transitorio (TRP) como las dianas de la percepción sensorial. Mostró por primera vez que el TRPV1 es la diana de la capsaicina, el componente activo de las guindillas. A continuación, mostró que el TRPV1 está presente en las fibras nerviosas sensoriales y que se activa cuando la temperatura se eleva por encima de un umbral. Finalmente, mostró que los ratones con carencia del TRPV1 exhiben una sensibilidad reducida al estímulo de calor nocivo. De modo paralelo, el profesor Julius clonó el receptor de mentol, TRPM8, y mostró que es responsable de la sensación de temperatura fría”.

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