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Organización Mundial de la Salud

Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2009

Discurso de Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud:

Excelencias, distinguidos invitados, co-premiados, damas y caballeros:

Al conceder este prestigioso premio a la Organización Mundial de la Salud, la Fundación Príncipe de Asturias honra dos principios que han guiado de forma sistemática la labor de la OMS: el valor intrínseco de la salud para todas las personas, y la importancia de la cooperación internacional para alcanzar mejoras sanitarias.

Los dos van de la mano. La salud es la esencia misma de nuestra humanidad común. Es parte de nuestra naturaleza humana valorar y desear tener una buena salud. Y conviene a todas las naciones construir un entendimiento común de las amenazas e impulsar la buena voluntad a la hora de buscar y compartir soluciones.

Cuando se fundó la OMS hace 61 años, un objetivo central fue la provisión de un mecanismo mediante el cual los países pudiesen trabajar juntos en la persecución de una mejoría en la salud. El compromiso para con los principios de equidad y justicia social estaba presente desde el principio.

Esto es el núcleo del imperativo moral y ético de trabajar conjuntamente por la salud, por mejorar la vida de las personas más desamparadas. A nadie le debería ser negado el acceso a una atención sanitaria que salva vidas por razones injustas, incluidas aquellas de causa económica o social.

La necesidad de la cooperación internacional en cuestiones de salud se torna aún más importante bajo las condiciones del siglo veintiuno. En un momento de interdependencia radicalmente acrecentada entre naciones, los problemas de salud están siendo determinados, por todas partes, por las mismas fuerzas poderosas, creando amenazas universales.

La globalización de unos modos de vida poco saludables ha impulsado un incremento alarmante en todo el mundo de enfermedades crónicas, como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes – enfermedades que ya están presentes tanto en los países ricos como en las pobres. Los cambios en la forma en que la humanidad habita el planeta han impulsado la aparición de enfermedades nuevas y acelerado su propagación internacional.

El clima cambia, con consecuencias profundamente negativas para la salud. Enfermedades mortíferas, como el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis, no están aún bajo control.

Los avances en la medicina se han acelerado, pero se han dejado atrás a demasiadas personas. La primera pandemia de gripe del siglo veintiuno se extiende por un mundo donde las diferencias en niveles de ingresos, en condiciones sanitarias, en el acceso a la atención médica y en los recursos sanitarios son mayores que en cualquier momento de la historia reciente.

Al honrar la labor de la OMS, la Fundación Príncipe de Asturias también honra la necesidad de una mayor justicia a la hora de compartir los beneficios de los avances médicos. Ustedes refuerzan nuestro optimismo. Lo mejor de la naturaleza humana – nuestra creatividad, generosidad y el deseo genuino de ayudar – siempre prevalecerán cuando la salud de las personas está en juego.

Gracias.

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