Vengo hoy a Castropol para compartir con vosotros esta entrañable jornada y haceros entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, por el que tanto habéis luchado en los últimos años.
Esta espléndida oportunidad de encontrarme cada año entre los hombres y mujeres de pueblos y villas del Principado, y conocer de cerca sus inquietudes, recorrer con ellos sus calles y plazas y participar de un mismo sentir, es para mí una experiencia inolvidable, a la que debo algunos de los mejores recuerdos de mis visitas a Asturias.
Gracias al Premio al Pueblo Ejemplar he tenido la ocasión de convivir con asturianos de la montaña, de la mar y del campo y compartir su generosidad y su cariño que guardo en lo más profundo de mi corazón. El acertado criterio del Jurado, al que quiero agradecer su difícil tarea, me proporciona la satisfacción de estar con vosotros, en este hermoso lugar que es cabeza y símbolo del occidente costero de Asturias y confín con Galicia a cuyos habitantes también envío desde aquí mi más afectuoso saludo.
La ría del Eo -de conmovedora belleza-, frontera natural de dos Comunidades que han sabido ir de la mano a lo largo de los siglos, es marco y territorio de vuestro vivir. Castropol es, pues, referencia de la cordial cercanía de dos Comunidades fundamentales en la historia de España.
Entre otras virtudes, admiro en vosotros vuestro sentido del equilibrio entre serenidad e inquietud, tradición y capacidad renovadora, paz y tenacidad, que conviven en perfecta armonía en vuestra Historia y el presente.
Aquí nacieron hombres y mujeres de extraordinaria valía, como Fernando Villaamil, un héroe que luchó valerosamente por su patria hasta llegar al sacrificio de su propia vida, y el profesor de Química Fernández Luanco, que llegó a ser Rector de la Universidad de Barcelona. En otros momentos difíciles para España habéis sabido defenderla al promover la creación de un Regimiento de Infantería que luchó en la Guerra de Independencia.
Hoy sois famosos por vuestra dedicación a las actividades agrícolas tradicionales, a las nuevas y prósperas experiencias de turismo rural, y a la promoción de iniciativas empresariales innovadoras como el cultivo de árboles y plantas o el marisqueo.
No menos importantes son vuestras preocupaciones culturales, plasmadas en el Teatro Casino y su biblioteca, en la labor que realizáis de conservación del patrimonio artístico que revela la recuperación de la Iglesia y sus retablos, así como de las vetustas calles empedradas que suben a lo más alto de la villa.
Quiero también referirme al entrañable encanto de las alfombras florales del Corpus y a la hermosísima playa de Penarronda, tantas veces distinguida por su calidad y valor natural. Es también conocida vuestra afición a la práctica entusiasta de los deportes náuticos -a través del veterano Club de Remo o del Club de Vela-, y más recientemente a los aéreos gracias al aeródromo de Arnao.
Me gustaría que el Premio al Pueblo Ejemplar fuese para vosotros no una meta, sino un sólido estímulo para insistir aún más en los méritos que os han llevado a lograr esta distinción. El pueblo castropolense debe seguir siendo ejemplar día a día, año tras año, porque este galardón es también una carga añadida de responsabilidad que desde hoy habréis de lucir con orgullo.
En el camino que conduce al bienestar común y al progreso general, la solidaridad y la convivencia en armonía son condiciones imprescindibles. El más brillante legado de Castropol ha sido su capacidad de unir, de sumar, de progresar y de dar en cada momento a los demás lo mejor de su ser. Os animo, pues, a que sigáis teniendo como norte la conservación de esos valores.
Vivís un momento crucial de vuestra historia. La mejora en las comunicaciones os ha acercado al resto del Principado y a Galicia; al mismo tiempo, la revolución experimentada por las tecnologías de la información os facilita el contacto instantáneo con cualquier otro lugar del planeta, y los cambios en el tejido económico y social del país, en sus hábitos de consumo y en sus tendencias generales de los ciudadanos, os afectan también de forma importante.
Tenéis además un valor añadido muy singular, que es consecuencia directa de la estratégica situación de vuestra villa y su entorno. Un territorio que fue pionero en las primeras labores de transformación del hierro, y en la explotación agrícola y ganadera.
Sigo muy de cerca los problemas de Asturias, y participo al tiempo de vuestras alegrías. Desde hace años habéis hecho un notable esfuerzo para superar las dificultades económicas que hoy, todo parece indicar, no ha sido en vano.
Queremos que el Principado tenga una economía llena de vitalidad, competitiva y creadora de riqueza y de trabajo, para aprovechar tantas energías que se pierden sobre todo por la falta de empleo de miles de personas, muchas de ellas jóvenes, que claman por una salida a su difícil situación.
Pero debemos tener muy presente, en cualquier circunstancia, que, para ser auténticamente libres, la prosperidad económica no es suficiente, pues son imprescindibles otros valores que nacen del sacrificio, del esfuerzo y de la generosidad. El bienestar debe ser general, accesible a todos y cada uno de los miembros de la sociedad, sin olvidar la necesaria atención por los que sufren, pues de lo contrario nuestra felicidad nunca estará completa.
Finalmente, quiero tener un cariñoso recuerdo para todas aquellas villas y lugares del Principado que han presentado sus candidaturas al Premio al Pueblo Ejemplar. Conozco la intensidad con que se vive en Asturias este galardón, y sé lo mucho que se trabaja, con las miras puestas en él, en la defensa y conservación del entorno natural, del patrimonio histórico, cultural y artístico, y en la realización de obras comunales.
Agradezco estos esfuerzos y animo a todos a continuar esta labor, pues si importante es el premio en sí mismo, también lo es la ejemplaridad de los que se esfuerzan por conseguirlo.
Sean ya mis últimas palabras de enhorabuena a todos vosotros, vecinos de Castropol, por esta distinción, y para aseguraros que ya no podré olvidar nunca este paisaje y la hospitalidad con que me habéis recibido.
Muchas gracias.