Pierre Werner
El avance hacia la integración monetaria y la implantación del euro supone una transformación económica, pero también de alcance político, social y cultural de enorme trascendencia que constituye uno de los hitos históricos más decisivos en la historia del continente. Marca la consolidación de un clima de relaciones de cooperación entre los países de la UE y una voluntad europeísta que conforman una de las señas de identidad más características y definitorias del espíritu con que se afronta un nuevo siglo. La revolución ciudadana e institucional que supondrá la entrada en vigor definitiva de la moneda única -el euro- es consecuencia de la aplicación de los más modernos conocimientos de las ciencias económicas y supone acabar con siglos de desunión, conflictos y guerras en el continente. El euro se constituye así no sólo en moneda, sino en instrumento de paz y concordia.
El jurado ha querido simbolizar este galardón en dos personalidades: Pierre Werner, ex-primer ministro luxemburgués y que fue el primer presidente del comité de expertos nacionales que en 1970 definieron el objetivo de la Unión Monetaria; y Jacques Santer, actual presidente de la Comisión Europea. Se reconoce así el papel decisivo de esta institución en este proceso, en la persona de su actual presidente, bajo cuyo mandato además se ha dado el impulso político definitivo a la creación del euro.
La Comisión Europea presentó en marzo de 1970 un plan por etapas sobre el que comenzó a trabajar un grupo de expertos encabezados por el primer ministro de Luxemburgo, Pierre Werner, cuyo informe definitivo, fechado el 11 de noviembre de 1970, establecía ya la Unión Monetaria Europea, si bien el proceso fue frenado por las fluctuaciones del dólar que se iniciaron en 1971. Sin embargo, no se abandonaron los trabajos para alcanzar una unificación monetaria, creándose realidades tan importantes como el Sistema Monetario Europeo -que entró en vigor en marzo de 1979-. El año antes, 1978, el canciller alemán Helmut Schmidt y el presidente francés Valéry Giscard d'Estaing avanzaron en el proceso y acordaron crear, pese a la oposición del Busdesbank alemán, un Banco Central Europeo. Fue el Consejo Europeo de junio de 1988, celebrado en Hannover y bajo la presidencia entonces de Jacques Delors, el encargado de "estudiar y proponer las etapas concretas para llevar a cabo la Unión Económica y Monetaria", impulsando de nuevo, y decididamente, este proceso. El nuevo plan de Delors fue presentado en 1989 y aprobado en el Consejo de Madrid de aquel año. Pocos meses después cayó el Muro de Berlín y Helmut Kohl impulsó la reunificación alemana. En julio del año siguiente entró en vigor la primera fase de la unión, con el levantamiento de las restricciones en el movimiento de capital, la creciente coordinación de los estados miembros y la cooperación entre los bancos centrales. En diciembre de 1991 el Tratado de Maastricht creó la Unión Europea y comprometió a los estados miembros a la fijación irrevocable de la cotización de cambio que lleve a la "introducción de una moneda única". En enero de 1994 entró en funcionamiento el Instituto Monetario Europeo, precursor del futuro Banco Central, y en diciembre de 1995 se aprobó la denominación "euro" para la nueva moneda, cuyo diseño fue aprobado en 1997. En mayo de 1998, bajo la presidencia de la Comisión de Jacques Santer, se eligieron las once naciones participantes en la moneda única, que empezará funcionar en enero de 1999 como instrumento de uso bancario. En enero del 2002 circularán ya las monedas y billetes del euro, dejando de ser de curso legal las monedas nacionales en julio de ese año.
Jacques Santer
El mundo del siglo XXI busca sus marcas. Europa tiene un deber ante el mundo: mostrarle que este continente, del que partieron dos guerras mundiales, ha decidido de verdad superar la voluntad de poder de los Estados mediante una idea superior y más conforme con el genio de sus naciones, la voluntad de confianza. Por eso es tan crucial el éxito de la Unión Europea. Porque es la garantía de nuestra capacidad para asumir las responsabilidades que nos competen.
El avance hacia la integración monetaria y la implantación del euro supone una transformación económica, pero también de alcance político, social y cultural de enorme trascendencia que constituye uno de los hitos históricos más decisivos en la historia del continente. Marca la consolidación de un clima de relaciones de cooperación entre los países de la UE y una voluntad europeísta que conforman una de las señas de identidad más características y definitorias del espíritu con que se afronta un nuevo siglo. La revolución ciudadana e institucional que supondrá la entrada en vigor definitiva de la moneda única -el euro- es consecuencia de la aplicación de los más modernos conocimientos de las ciencias económicas y supone acabar con siglos de desunión, conflictos y guerras en el continente. El euro se constituye así no sólo en moneda, sino en instrumento de paz y concordia.
El jurado ha querido simbolizar este galardón en dos personalidades: Pierre Werner, ex-primer ministro luxemburgués y que fue el primer presidente del comité de expertos nacionales que en 1970 definieron el objetivo de la Unión Monetaria; y Jacques Santer, actual presidente de la Comisión Europea. Se reconoce así el papel decisivo de esta institución en este proceso, en la persona de su actual presidente, bajo cuyo mandato además se ha dado el impulso político definitivo a la creación del euro.
La Comisión Europea presentó en marzo de 1970 un plan por etapas sobre el que comenzó a trabajar un grupo de expertos encabezados por el primer ministro de Luxemburgo, Pierre Werner, cuyo informe definitivo, fechado el 11 de noviembre de 1970, establecía ya la Unión Monetaria Europea, si bien el proceso fue frenado por las fluctuaciones del dólar que se iniciaron en 1971. Sin embargo, no se abandonaron los trabajos para alcanzar una unificación monetaria, creándose realidades tan importantes como el Sistema Monetario Europeo -que entró en vigor en marzo de 1979-. El año antes, 1978, el canciller alemán Helmut Schmidt y el presidente francés Valéry Giscard d'Estaing avanzaron en el proceso y acordaron crear, pese a la oposición del Busdesbank alemán, un Banco Central Europeo. Fue el Consejo Europeo de junio de 1988, celebrado en Hannover y bajo la presidencia entonces de Jacques Delors, el encargado de "estudiar y proponer las etapas concretas para llevar a cabo la Unión Económica y Monetaria", impulsando de nuevo, y decididamente, este proceso. El nuevo plan de Delors fue presentado en 1989 y aprobado en el Consejo de Madrid de aquel año. Pocos meses después cayó el Muro de Berlín y Helmut Kohl impulsó la reunificación alemana. En julio del año siguiente entró en vigor la primera fase de la unión, con el levantamiento de las restricciones en el movimiento de capital, la creciente coordinación de los estados miembros y la cooperación entre los bancos centrales. En diciembre de 1991 el Tratado de Maastricht creó la Unión Europea y comprometió a los estados miembros a la fijación irrevocable de la cotización de cambio que lleve a la "introducción de una moneda única". En enero de 1994 entró en funcionamiento el Instituto Monetario Europeo, precursor del futuro Banco Central, y en diciembre de 1995 se aprobó la denominación "euro" para la nueva moneda, cuyo diseño fue aprobado en 1997. En mayo de 1998, bajo la presidencia de la Comisión de Jacques Santer, se eligieron las once naciones participantes en la moneda única, que empezará funcionar en enero de 1999 como instrumento de uso bancario. En enero del 2002 circularán ya las monedas y billetes del euro, dejando de ser de curso legal las monedas nacionales en julio de ese año.
Subir