Premios Príncipe de Asturias

Concordia 2002

Daniel Barenboim

La concordia se expresa musicalmente como armonía. La orquesta exige que los músicos se escuchen, que ninguno intente tocar más alto que el otro, que se respeten y se conozcan.

Daniel Barenboim y Edward Said han establecido una estrecha relación que les ha llevado a buscar alternativas para la paz, la convivencia y la concordia a través de la cultura. Entre los proyectos que han puesto en marcha conjuntamente destaca, por la importancia y repercusión pública que ha tenido, la creación del West Eastern Divan, un taller de trabajo con jóvenes músicos de Oriente Medio. Estos encuentros, que han tenido lugar hasta la fecha en Weimar (Alemania), Chicago (Estados Unidos) y el pasado mes de agosto en Sevilla (España), se han convertido en pocos años en uno de los referentes más importantes de convivencia pacífica. El proyecto pretende unir a los jóvenes en torno a la música, creando unas orquestas en las que participen indistintamente músicos palestinos, israelíes, sirios, libaneses, egipcios, etc.

Daniel Barenboim es uno de los músicos más prestigiosos de nuestro tiempo. Nacido en Buenos Aires en 1942, hijo de emigrantes judíos de origen ruso, Barenboim ha desarrollado una espectacular carrera musical como director de orquesta y concertista de piano. Ha sido director musical de la Orquesta de París, y ha trabajado con la Filarmónica de Berlín y la Orquesta del Festival de Bayreuth, entre otras. Actualmente es director musical de la Staatsoper de Berlín y de la Sinfónica de Chicago.

Entre los muchos reconocimientos que posee está el ser nombrado ciudadano honorario de España, así como el Premio de la Tolerancia de la Academia Protestante de Tutzing (2002), por sus esfuerzos para unir a palestinos e israelíes. También ese mismo año en Alemania se le concedió el Grosses Bundesverdienstkreuz, el más grande honor que se concede a alguien que no es miembro del estado, y en 2004 recibió la medalla Buber-Rosenzweig y el Premio Wolf de las Artes en Jerusalén, entre otros reconocimientos.

Edward Said

Las historias islámicas, judaicas y cristianas de España proporcionan conjuntamente un modelo de convivencia de tradiciones y de creencias.
Daniel Barenboim y Edward Said han establecido una estrecha relación que les ha llevado a buscar alternativas para la paz, la convivencia y la concordia a través de la cultura. Entre los proyectos que han puesto en marcha conjuntamente destaca, por la importancia y repercusión pública que ha tenido, la creación del West Eastern Divan, un taller de trabajo con jóvenes músicos de Oriente Medio. Estos encuentros, que han tenido lugar hasta la fecha en Weimar (Alemania), Chicago (Estados Unidos) y el pasado mes de agosto en Sevilla (España), se han convertido en tan sólo cuatro años en uno de los referentes más importantes de convivencia pacífica. El proyecto pretende unir a los jóvenes en torno a la música, creando unas orquestas en las que participen indistintamente músicos palestinos, israelíes, sirios, libaneses, egipcios, etc.

Edward Said fue uno de los exponentes más claros de la cultura palestina. Escritor y ensayista, este intelectual palestino residió en Nueva York, donde trabajó como profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia. Su obra abarca un área muy vasta de conocimientos que incluye, entre otras disciplinas, el análisis político, estudios de crítica literaria o musicología. Ha sometido a un examen minucioso las relaciones entre Oriente y Occidente en todas sus formas sociales, culturales, religiosas y artísticas. Como otros exiliados a lo largo de la historia, Said ha sabido sacar fuerza de la desdicha propia y la de su pueblo con miras a convertirla en la baza de un reto: el de transformar "el destino en conciencia" y el de servirse de ésta para, según palabras del escritor Juan Goytisolo, "componer una obra cuya exigencia íntima y móvil desinteresado la sitúen por encima de los azares y circunstancias de todo compromiso político concreto".

Said fue designado en 1992 miembros del Foro de Sabios de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), un grupo encargado de identificar y definir los asuntos vitales para la labor presente y futura de la organización.

Falleció el 25 de septiembre de 2003, a los 67 años de edad, en Nueva York.

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