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Premios Princesa de Asturias

10/09/2009

Apoyos a la candidatura de la Ciudad de Berlín al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia

©FPA

Extractos de algunas de las cartas de apoyo a la candidatura de la Ciudad de Berlín al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en el XX aniversario de la caída del Muro:

Quisiera dar mi apoyo fuerte a la candidatura de la Ciudad de Berlín al Premio de Concordia 2009. Pienso que el Gobierno y los ciudadanos de Berlín, tanto de la antigua zona oriental como la occidental, son merecedores de una distinción tan internacionalmente visible.

Ninguna otra ciudad alemana se enfrentó en 1989/90 al reto de la unificación a través de las trincheras de la Guerra Fría de forma más inmediata e intensa. El coraje para afrontar de forma abierta las ambivalencias de un pasado histórico en común, una reurbanización urbana comprometida y rápida, y el atractivo de una vida cultural llena de vitalidad son algunos de los signos inequívocos de las ganas de vivir de esta capital renacida y sus ciudadanos”.

Jürgen Habermas, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2003.

La ciudad de Berlín ha sido el símbolo de la división de Europa en dos campos ideológicamente opuestos. En noviembre de 1989, se convirtió en el símbolo de la reunificación de Europa y, aun más, en el símbolo del hundimiento del sistema totalitario que, en el siglo XX, dominaba gran parte del mundo. Aunque todas nuestras dificultades sociales y políticas obviamente no se hayan resuelto, esta página luminosa de la historia es para nosotros un hermoso ejemplo a seguir”.

Tzvetan Todorov, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008.

Visité Berlín por primera vez en junio de 1962. Desde entonces regresé a Berlín de forma periódica durante muchos años. En cada visita, antes de la reunificación, se podía sentir la vitalidad y determinación de los ciudadanos de Berlín Occidental de mantener una actitud positiva mientras se encontraban sumergidos en el mar de la Alemania Oriental. Después de la reunificación, regresé a Berlín en 1992 y me dirigí de inmediato a la Puerta de Brandeburgo, que atravesé por primera vez después de 30 años de tener que llegar al otro lado a través de los controles (como Checkpoint Charlie). En los 20 años siguientes, la vitalidad de Occidente infundió la mitad oriental de la ciudad. ¿Quién puede olvidar la increíble actuación internacional de la orquestra sinfónica en el Este, tocando el Himno de la Alegría de Beethoven de su Novena Sinfonía? Ese espíritu continúa hoy día y señala a Berlín como ciudad merecedora del reconocimiento de la Fundación Príncipe de Asturias”.

Vinton Cerf, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2002.

Berlín es un símbolo para la esperanza y para la superación de las fronteras, y ¿qué mejor cumplido puede haber? Parece que una energía especial se emana de esta ciudad desde que se cayó el muro. Son inspirados por ello todos los que lo sienten”.

Michael Schumacher, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2007.

Berlín, además de su extraordinaria importancia cultural, ha sido el símbolo del profundo sufrimiento de Europa, vivido con firmeza y con gran apertura, sin permitir que la contraposición ideológica entre el Este y el Oeste, el comunismo y la democracia, tan brutal entonces, hiciese pedazos el significado de una civilización europea común”.

Claudio Magris, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2004.

Berlín fue en el pasado un símbolo y una realidad de la Guerra Fría. Hoy día es un símbolo y una realidad para una sociedad abierta, una ciudad cosmopolita con un extenso abanico de cultura y arte, la isla museo con 6.000 años de historia humana, y para el arte contemporáneo con sus numerosas galerías y talleres de jóvenes artistas. Es un foco para nuevas ideas”.

Klaus-Dieter Lehman, presidente del Goethe Institut, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2005.

Veinte años después de la caída del muro de Berlín, la capital alemana se ha convertido en un símbolo de libertad, paz y encuentro entre culturas que sirve como ejemplo de buenas prácticas al resto del mundo. Muchos son los lazos históricos, culturales, políticos y económicos que vinculan a la capital alemana con España. Berlín y Madrid son dos ciudades hermanadas desde el 4 de noviembre de 1988. Su capitalidad, su carácter cosmopolita, su vida cultural y su enclave como centros de negocios son características comunes. Las unen también hechos luctuosos, ya superados. Ambas ciudades tuvieron que padecer duramente las consecuencias de la guerra, el aislamiento y el bloqueo, y han tenido que ser reconstruidas en buena parte tras los conflictos bélicos. Asimismo, se vieron obligadas a reconciliar a sus habitantes tras muchos años de odio y enfrentamiento y a luchar por conseguir la libertad. En el marco de este hermanamiento, y tras la caída del muro de Berlín, fueron traídos a Madrid tres grandes fragmentos del mismo, que están emplazados en el interior de un pequeño lago artificial con surtidores en el así llamado Parque de Berlín de la capital de España”.

Francisco Belil y Peter Moser, presidente y director gerente, respectivamente, de la Cámara de Comercio Alemana para España.

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