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Galardonados  

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Comunidad vecinal de Castropol (1997)

Castropol, villa y capital del concejo del mismo nombre, ha albergado desde siempre un grupo humano vital y despierto que, de una forma callada y sin grandes alardes, ha sabido poner en marcha y mantener vivas iniciativas únicas en la comarca, colaborar solidariamente en la realización de obras comunitarias o materializar su sensibilidad hacia el patrimonio cultural que le fue legado históricamente.

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Desde su fundación en los años veinte, la Biblioteca Popular “Menéndez Pelayo” es todavía hoy una de las mejores bibliotecas públicas de todo el occidente astur. El Club de Mar, a lo largo de su casi medio siglo de existencia como sociedad deportiva, ha sabido recoger lo mejor de la vida de los marineros y pescadores de la ría, y el testigo de su labor ha ido pasando de generación en generación, desarrollando paralelamente una gran labor social en la comarca. Con menos años de vida, la fiesta del “Corpus” ha calado profundamente en todo el vecindario, que a lo largo del año se afana por presentar ese día un trabajo cada vez más brillante y sorprendente, puesto de manifiesto en las espléndidas alfombras y motivos florales que ponen una nota de colorido en el bello paisaje urbano castropolense.

En la línea de sensibilidad e inquietud cultural destacan también la solidaridad y apoyo de la comunidad en la reparación de la iglesia parroquial y en la restauración del retablo de la Asunción, popularmente conocido como “El de la Marquesa”, así como el gesto de la sociedad propietaria del Casino-Teatro, que mediante un acuerdo con el Ayuntamiento y la consejería de Cultura del Principado logró la cesión del mismo para su restauración y uso como Casa de Cultura. La restitución del tradicional pavimento castropolense de “cantos rodados” es otra de las intervenciones que se han llevado a cabo, y el Club de Vela “Ría del Eo”, el Aeroclub de Arnao o el moderno cultivo de ostras y almejas en la ría son más ejemplos dignos de destacarse del progreso y vitalidad de la villa.

Acta del jurado

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1997, integrado por D. Efrén Cires, D. José Antonio Coto, D. Felipe Fernández, Dª. Gemma Fernández Gómez, D. Luis Gil García, D. Joaquín Manzanares, D. Guillermo Mañana, D. José Luis Marrón Jaquete, D. Ignacio Martínez, D. Juan Ramón Pérez Las Clotas, D. Ignacio Quintana Pedrós, D. Francisco Rodríguez, Dª. Trinidad Rodríguez Díez y D. Noel Zapico Rodríguez, presidido por D. Francisco Tuero Bertrand y actuando de secretario D. Adolfo Barthe Aza, acuerda conceder el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1997 a Castropol.

Castropol, villa y capital del concejo de su nombre, ha sido desde siempre un ejemplo de respeto a las mejores tradiciones ilustradas de Asturias, pero también referencia a unas formas de vida colectiva cuyas características se han proyectado sobre un grupo humano vital y despierto. Esta comunidad ha mantenido vivo el respeto hacia el patrimonio cultural que le fue legado históricamente, a la vez que ha puesto en marcha iniciativas de la más alta significación.

La Biblioteca Popular Menéndez Pelayo es, desde su fundación en los años veinte, una de las mejores bibliotecas públicas de todo el occidente astur. El Club de Mar, con casi medio siglo de existencia como entidad deportiva, ha sabido recoger aspectos esenciales de la vida marinera y pescadora de la ría. Con menos años, la fiesta del Corpus es también una expresión de la sensibilidad cultural y tradicional de sus gentes. En idéntica línea de inquietud cultural, destaca también el apoyo de la comunidad a la reparación de la iglesia parroquial y a la restauración del retablo de la Asunción, conocido popularmente como el de "la Marquesa", así como la cesión del Casino Teatro, por parte de la sociedad propietaria, para su restauración y uso como Casa de la Cultura. Factor también relevante es el respeto vecinal hacia la conservación y el mantenimiento del admirable carácter urbano de la villa, cuyos definidos perfiles pueden ser tomados como punto de referencia por tantas otras comunidades.

Oviedo, 10 de junio de 1997

Discurso de S.A.R. el Príncipe de Asturias

Vengo hoy a Castropol para compartir con vosotros esta entrañable jornada y haceros entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, por el que tanto habéis luchado en los últimos años.

Esta espléndida oportunidad de encontrarme cada año entre los hombres y mujeres de pueblos y villas del Principado, y conocer de cerca sus inquietudes, recorrer con ellos sus calles y plazas y participar de un mismo sentir, es para mí una experiencia inolvidable, a la que debo algunos de los mejores recuerdos de mis visitas a Asturias.

Gracias al Premio al Pueblo Ejemplar he tenido la ocasión de convivir con asturianos de la montaña, de la mar y del campo y compartir su generosidad y su cariño que guardo en lo más profundo de mi corazón. El acertado criterio del Jurado, al que quiero agradecer su difícil tarea, me proporciona la satisfacción de estar con vosotros, en este hermoso lugar que es cabeza y símbolo del occidente costero de Asturias y confín con Galicia a cuyos habitantes también envío desde aquí mi más afectuoso saludo.

La ría del Eo -de conmovedora belleza-, frontera natural de dos Comunidades que han sabido ir de la mano a lo largo de los siglos, es marco y territorio de vuestro vivir. Castropol es, pues, referencia de la cordial cercanía de dos Comunidades fundamentales en la historia de España.


Entre otras virtudes, admiro en vosotros vuestro sentido del equilibrio entre serenidad e inquietud, tradición y capacidad renovadora, paz y tenacidad, que conviven en perfecta armonía en vuestra Historia y el presente.

Aquí nacieron hombres y mujeres de extraordinaria valía, como Fernando Villaamil, un héroe que luchó valerosamente por su patria hasta llegar al sacrificio de su propia vida, y el profesor de Química Fernández Luanco, que llegó a ser Rector de la Universidad de Barcelona. En otros momentos difíciles para España habéis sabido defenderla al promover la creación de un Regimiento de Infantería que luchó en la Guerra de Independencia.

Hoy sois famosos por vuestra dedicación a las actividades agrícolas tradicionales, a las nuevas y prósperas experiencias de turismo rural, y a la promoción de iniciativas empresariales innovadoras como el cultivo de árboles y plantas o el marisqueo.

No menos importantes son vuestras preocupaciones culturales, plasmadas en el Teatro Casino y su biblioteca, en la labor que realizáis de conservación del patrimonio artístico que revela la recuperación de la Iglesia y sus retablos, así como de las vetustas calles empedradas que suben a lo más alto de la villa.

Quiero también referirme al entrañable encanto de las alfombras florales del Corpus y a la hermosísima playa de Penarronda, tantas veces distinguida por su calidad y valor natural. Es también conocida vuestra afición a la práctica entusiasta de los deportes náuticos -a través del veterano Club de Remo o del Club de Vela-, y más recientemente a los aéreos gracias al aeródromo de Arnao.

Me gustaría que el Premio al Pueblo Ejemplar fuese para vosotros no una meta, sino un sólido estímulo para insistir aún más en los méritos que os han llevado a lograr esta distinción. El pueblo castropolense debe seguir siendo ejemplar día a día, año tras año, porque este galardón es también una carga añadida de responsabilidad que desde hoy habréis de lucir con orgullo.

En el camino que conduce al bienestar común y al progreso general, la solidaridad y la convivencia en armonía son condiciones imprescindibles. El más brillante legado de Castropol ha sido su capacidad de unir, de sumar, de progresar y de dar en cada momento a los demás lo mejor de su ser. Os animo, pues, a que sigáis teniendo como norte la conservación de esos valores.

Vivís un momento crucial de vuestra historia. La mejora en las comunicaciones os ha acercado al resto del Principado y a Galicia; al mismo tiempo, la revolución experimentada por las tecnologías de la información os facilita el contacto instantáneo con cualquier otro lugar del planeta, y los cambios en el tejido económico y social del país, en sus hábitos de consumo y en sus tendencias generales de los ciudadanos, os afectan también de forma importante.

Tenéis además un valor añadido muy singular, que es consecuencia directa de la estratégica situación de vuestra villa y su entorno. Un territorio que fue pionero en las primeras labores de transformación del hierro, y en la explotación agrícola y ganadera.

Sigo muy de cerca los problemas de Asturias, y participo al tiempo de vuestras alegrías. Desde hace años habéis hecho un notable esfuerzo para superar las dificultades económicas que hoy, todo parece indicar, no ha sido en vano.

Queremos que el Principado tenga una economía llena de vitalidad, competitiva y creadora de riqueza y de trabajo, para aprovechar tantas energías que se pierden sobre todo por la falta de empleo de miles de personas, muchas de ellas jóvenes, que claman por una salida a su difícil situación.

Pero debemos tener muy presente, en cualquier circunstancia, que, para ser auténticamente libres, la prosperidad económica no es suficiente, pues son imprescindibles otros valores que nacen del sacrificio, del esfuerzo y de la generosidad. El bienestar debe ser general, accesible a todos y cada uno de los miembros de la sociedad, sin olvidar la necesaria atención por los que sufren, pues de lo contrario nuestra felicidad nunca estará completa.

Finalmente, quiero tener un cariñoso recuerdo para todas aquellas villas y lugares del Principado que han presentado sus candidaturas al Premio al Pueblo Ejemplar. Conozco la intensidad con que se vive en Asturias este galardón, y sé lo mucho que se trabaja, con las miras puestas en él, en la defensa y conservación del entorno natural, del patrimonio histórico, cultural y artístico, y en la realización de obras comunales.

Agradezco estos esfuerzos y animo a todos a continuar esta labor, pues si importante es el premio en sí mismo, también lo es la ejemplaridad de los que se esfuerzan por conseguirlo.

Sean ya mis últimas palabras de enhorabuena a todos vosotros, vecinos de Castropol, por esta distinción, y para aseguraros que ya no podré olvidar nunca este paisaje y la hospitalidad con que me habéis recibido.

Muchas gracias.

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