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Notas de prensa

Premios Princesa de Asturias

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega) ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026, según ha hecho público hoy el jurado encargado de su concesión.
El jurado de este Premio –convocado por la Fundación Princesa de Asturias– estuvo presidido por Gustavo Suárez-Pertierra e integrado por Miguel Ballenilla y García de Gamarra, Miguel Carballeda Piñeiro, Ana Covarrubias Velasco, Pedro Duque Duque, Pilar García Ceballos-Zúñiga, Rodrigo García González, Cristina Garmendia Mendizábal, Charo Izquierdo Martínez, Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, barón de Claret, Pol Morillas i Bassedas, Juan Carlos del Olmo Castillejos, María del Mar Pageo Giménez, Isla Ramos Chaves y Gloria Fernández-Lomana García (secretaria).

Esta candidatura ha sido propuesta por Manuel Toharia Cortés, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Svalbard Global Seed Vault en inglés) es un banco subterráneo de semillas situado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard. Inaugurado en 2008, con una extensión de más de mil metros cuadrados, repartidos en tres almacenes, tiene como objetivo salvaguardar la diversidad de semillas de cultivos destinados a alimentación para garantizar el suministro futuro en caso de pérdida debida a desastres naturales, conflictos humanos, cambios en las políticas, mala gestión o cualquier otra circunstancia. El Gobierno de Noruega, a través de su Ministerio de Agricultura y Alimentación, es el responsable de la Bóveda, cuya gestión está en manos del Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen). Además, participa en su financiación el Crop Trust —antes conocido como Global Crop Diversity Trust—, organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a conservar la diversidad de cultivos y hacer que esté disponible siempre para su uso en todo el mundo, en la que participan países, instituciones y organizaciones privadas, entre ellas el Gobierno de España, la Comisión Europea o la Fundación Gates (Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006). La Bóveda cuenta, además, con un panel asesor internacional que supervisa su gestión, formado por miembros de los bancos de genes depositantes.

Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas, describió la Bóveda como «una póliza de seguro global» y un «regalo a la humanidad y símbolo de paz», en una visita a Svalbard en 2009. Con propósito humanitario, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard forma parte del sistema internacional para la conservación de la biodiversidad fitogenética de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

El depósito de semillas se realiza de forma gratuita y estas son propiedad indiscutible del banco de germoplasma depositante, que es, además, el único que puede solicitar su devolución. Hasta la fecha, la Bóveda almacena más de 1,3 millones de muestras de semillas de alrededor de 6300 especies de plantas —la mayoría, variedades de arroz, trigo y cebada— pertenecientes a 129 instituciones y gobiernos depositantes. Otros cultivos representados son el sorgo, las especies de frijol Phaseolus, el maíz, el caupí, la soja, el kikuyo y el garbanzo. Dos tercios de los depósitos provienen de los centros internacionales de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), junto con los centros internacionales de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA, por sus siglas en inglés) y de Agricultura Tropical (CIAT, por sus siglas en inglés); así como los Institutos Internacionales de Investigación del Arroz (IRRI, por sus siglas en inglés) y de Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT, por sus siglas en inglés). Estados Unidos, Alemania, Canadá y Países Bajos son los países que han realizado una mayor aportación. 

La Bóveda ya ha dado muestras de su utilidad y relevancia: en 2015, con la escalada bélica en Siria, el ICARDA se vio obligado a evacuar su sede en Alepo; su banco de semillas, que resultó devastado, contenía 150 000 muestras de cereales, alimentos y piensos procedentes de más de cien países. Una parte importante de esta colección se había asegurado mediante duplicación y almacenamiento en la Bóveda de Svalbard. Y se pudo retirar a partir de finales de ese año —con una segunda fase en 2017—, para sembrarse en el Líbano y Marruecos y devolver una copia a la cripta del archipiélago noruego. En 2024, 61 bancos de genes depositaron más de 64 000 muestras —cifras récord en la historia de la Bóveda—, incluyendo 21 instituciones que lo hicieron por primera vez. En 2025, la Bóveda recibió más de dos mil muestras de semillas de sorgo, mijo perla, cacahuete, sésamo, sandía y melón Vigna, provenientes del Banco Nacional de Germoplasma de Sudán, que fue atacado durante la guerra civil del país africano. En febrero de este mismo 2026 se realizó el primer depósito del año, con semillas de dos nuevos países —Guatemala y Níger— y el primer depósito de semillas de olivo en la historia de la Bóveda, con una participación destacada de instituciones españolas.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard fue incluida por la revista Time en su lista de las mejores invenciones de 2008. En 2024, Geoffrey Hawtin y Cary Fowler, científicos que desempeñaron un papel clave en su creación, fueron galardonados con el Premio Mundial de Alimentación (EE. UU.). 
Los Premios Princesa de Asturias están destinados, según señala su Reglamento, a galardonar «la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional». Conforme a estos principios, el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional se concederá a «la labor, individual o colectiva, con otro u otros, de desarrollo y fomento de la salud pública, de la universalidad de la educación, de la protección y defensa del medio ambiente y del avance económico, cultural y social de los pueblos».
En esta edición concurría al galardón de Cooperación Internacional un total de 32 candidaturas de 17 nacionalidades.
Este ha sido el cuarto de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su cuadragésima sexta edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Princesa de Asturias de las Artes a la cantante y escritora estadounidense Patti Smith, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades al estudio de animación japonés Studio Ghibli y el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y al biofísico francés Pascal Mayer. En las próximas semanas se fallarán los correspondientes a (por orden) Ciencias Sociales, Deportes, Letras y Concordia.

El acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebra tradicionalmente en el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por Sus Majestades los Reyes de España, acompañados por Sus Altezas Reales la Princesa de Asturias y la Infanta doña Sofía.

Cada Premio Princesa de Asturias está dotado con una escultura de Joan Miró –—símbolo representativo del galardón—, un diploma acreditativo, una insignia y la cantidad en metálico de cincuenta mil euros.

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