Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies.

Fundación Princesa de Asturias

Sección de idiomas

Fin de la sección de idiomas

Buscar

Sección de utilidades

Fin de la sección de utilidades

Comienza el Menú secundario Fin del Menú Secundario

Premiados  

Comienza el contenido principal

Esther Duflo

Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2015

Me siento emocionada y honrada al recibir este galardón en mi nombre y en el de los miembros de la red del Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel (o J-PAL).

Quiero expresarles a todos ustedes y al pueblo de Asturias mi gratitud por este galardón que entiendo como el reconocimiento de un trabajo colectivo de largo recorrido cuya ambición es cambiar la vida de los más pobres, contribuyendo a mejorar las políticas económicas que les atañen.

J-PAL es una red de investigadores creada en el 2003 por Abhijit Banerjee, Sendhil Mullainathan y yo misma, y que actualmente dirigimos Rachel Glennerster, Abhijit Banerjee, Ben Olken y yo. En estos momentos, J-PAL reúne a más de 120 investigadores de todo el mundo.

Lo que ha llevado a cabo este grupo de investigadores, la estructura que los sustenta y los centenares de empleados y colaboradores que trabajan con ellos, no habría podido ser acometido por ninguno de sus componentes individualmente y me congratula pensar que el todo es más que la suma de las partes.

La llegada a Europa de miles de refugiados víctimas de la guerra, y de inmigrantes económicos nos enfrenta con una realidad que en muchas ocasiones preferimos olvidar. Sin embargo, sean cuales sean nuestras dificultades, los problemas que otros padecen en países que no están tan lejos como parece, son mucho más urgentes y mucho más graves. Y en un mundo cerrado no podemos permitirnos el lujo de darles la espalda.

Nuestra ambición en J-PAL - para nada modesta -, es cambiar el mundo. Queremos cambiar en profundidad la vida de los más pobres, proporcionando a quienes toman las decisiones políticas los medios que permitan inventar y elegir las políticas más eficaces para ayudarlos a superar sus problemas.

Nuestro planteamiento sí, en cambio, es modesto y pragmático: creemos que no hay ninguna solución milagrosa para el problema de la pobreza: ni la ayuda exterior, ni una apertura total de fronteras, ni el comercio internacional, ni la expansión de la democracia o de la economía de mercado serán suficientes para resolver el problema. Tampoco hay un culpable o un grupo de responsables de esta situación: ni las Naciones Unidas, ni los gobiernos locales, ni las élites pueden, por sí solos, mantener a la población en la pobreza o sacarla de ella.

La pobreza adopta múltiples formas y su persistencia se debe a múltiples causas; ser pobre es tener menos información, menos posibilidades de elegir su propia trayectoria y también menos protección contra los propios errores. Todas estas barreras pueden convertirse en trampas en las que los pobres quedan encerrados. Entenderlas nos permite abrirlas, mediante intervenciones bien elegidas.

En J-PAL, nos esforzamos por trabajar con colaboradores locales sobre el terreno para identificar ese tipo de barreras, entender mejor por qué los pobres toman las opciones que toman, y contribuir a inventar soluciones a esos problemas. Seguidamente trabajamos con nuestros colaboradores para realizar experimentos rigurosos siguiendo el modelo de los ensayos clínicos. Hay muchos fracasos y algunos éxitos pero cada experimento nos enseña algo más sobre la naturaleza de la pobreza y nos ayuda a avanzar y a aprender.

El problema de la pobreza no se va a resolver de inmediato. Pero si así lo aceptamos, tenemos todo el tiempo por delante. Si accedemos a cambiar las ideas preconcebidas por una auténtica reflexión; a escuchar lo que los pobres tienen que decirnos; a someter cada idea - incluso las que parecen obvias - a pruebas rigurosas, podremos, poco a poco, construir una caja de herramientas de políticas públicas eficaces y también, quizás, entender mejor la condición humana.

La pobreza siempre ha estado entre nosotros pero podemos llegar a entenderla y así acabar con ella.

Majestades, Distinguidos miembros del jurado de este premio Princesa de Asturias,

Permítanme agradecer de nuevo esta distinción que nos reafirma en nuestra convicción de que se puede encontrar una solución, y de que quizás estamos en el buen camino. Su confianza nos proporciona renovadas energías que sabremos utilizar con provecho.

Gracias.

Fin del contenido principal

Sección de utilidades

Fin de la sección de utilidades